sábado, 27 de noviembre de 2010

BRASILEÑOS EN MADRID


Brasil es un país de contradicciones.
Posee grandes dimensiones poblacionales y territoriales y enormes potencialidades tanto económicas como tecnológicas, que en los últimos años le han hecho colocarse a la cabeza de los países emergentes. Es el país más grande del subcontinente americano y el quinto del mundo (después de China, India, EEUU e Indonesia) y tiene una superficie territorial de 8.514.876 km2.
Sin embargo, también es una sociedad considerada como una de las más injustas y desiguales con índices altísimos de estratificación social.

Son las desigualdades raciales, regionales, de renta y género las que conllevan sueldos más bajos y condiciones peores para las clases más bajas, las que conducen a éstas a emigrar fuera del país.

Los procesos migratorios de Brasil y España han experimentado una inversión simultánea. Hasta los años 60 Brasil era un país receptor de población, mientras que España era emisor. A partir de la década de los 80 esas tendencias se invierten y Brasil empieza a expulsar población, mientras que España se sitúa a la cabeza de países con mayores índices de inmigración de Europa.

La necesidad económica tras la llamada “década perdida” que en los años 80 sumió a Brasil en una grave crisis económica y financiera, hizo que los flujos migratorios hacia España comenzaran a hacerse visibles.

En la actualidad hay alrededor de 90.000 brasileños en España. Madrid, segundo lugar mayoritario de destino después de Barcelona, acoge aproximadamente a 7.000

Para los españoles Brasil es samba, carnaval, capoeira, alegría, exotismo, calidez, cultura y ambiente latino... Esos estereotipos tienen obviamente algo de cierto pero no reflejan la realidad de los brasileños que llegan hasta nuestro país.

La primera y gran curiosidad de los brasileños es que se descubren latinos en España. Su autopercepción antes de llegar aquí es la de no identificarse con ecuatorianos, peruanos o colombianos.

Al principio esto les provoca un choque cultural al ser considerados como parte de una realidad con la que no se identifican. Sin embargo, la buena aceptación por parte de los españoles de la cultura popular, la música o la gastronomía brasileña hace que pronto salven esa barrera y aprecien que el hecho de ser latinos no es sino un plus que les facilita la integración.

En un principio, España no constituye el lugar de asentamiento definitivo de los brasileños que emigran hacia Europa, sino un lugar de tránsito hacia otras ciudades como Londres o Bruselas.

Lo lógico sería pensar que Portugal fuese el destino europeo por excelencia por las similitudes culturales y lingüísticas. Sin embargo, el pasado colonial ha generado prejuicios y un sentimiento generalizado de inferioridad de los brasileños aderezado por el imaginario que los portugueses tienen de ellos como de gente poco fiable. De modo que la comunidad inmigrante brasileña se siente mejor acogida en nuestro país.

La migración brasileña es predominantemente femenina. La mayoría de estas mujeres trabajan como empleadas del servicio doméstico o abren sus micronegocios dedicados en su mayoría a peluquerías o restaurantes; mientras que los hombres se dedican a sectores como la construcción o la seguridad.

La fama y el encasillamiento identitario de la alegría y la fiesta obligatoria del brasileño supone una demanda de esta comunidad en el sector de servicios nocturnos. Es por ello que ciudades costeras y turísticas como Barcelona son las que mayor número de brasileños acogen.

Menara Guizardi es una brasileña que lleva 4 años en Madrid. Vino con una beca para hacer su tesis doctoral sobre la capoeira en la Universidad Autónoma y es una gran conocedora de la comunidad brasileña afincada en España. Asegura que una de las cosas a la que más le cuesta adaptarse es al gélido invierno madrileño, estación en la que más echa de menos la tropicalidad de su país.

Otra de las barreras de integración tanto para ella como para la gran mayoría de los brasileños es la derivada de lo que ellos llaman la “cordialidad brasileña”. “Cuando llegué a la universidad donde trabajo, en la cafetería acostumbrara a pedir el café diciendo mil veces por favor, utilizando todos los tiempos verbales en condicional y redundando algo que aquí en España es tan sencillo como: ¿me pones un café?. A veces me siento mal comprendida por dicha cordialidad”
Menara también conoce los estereotipos asociados a los inmigrantes brasileños y uno que le preocupa especialmente: el de la mujer brasileña como mito sexual asociada a las prácticas de prostitución. No es de extrañar si consideramos que de 100 rutas internacionales con estos fines, 32 tienen su fin en España. En Galicia por ejemplo, el 60% de las mujeres que se dedican a la prostitución son brasileñas. “esta tendencia genera un estereotipo perverso ligado a la mujer brasileña que es preocupante. Es necesaria la concienciación en países turísticos como España, donde la prostitución es un atractivo que atrae a muchos extranjeros. Existen acuerdos bilaterales para atajar este problema, pero aún hay mucho trabajo por hacer tanto por parte de las autoridades brasileñas como por la Unión Europea”
Algo que Menara destaca de su experiencia en España es que la condición migratoria hermana. Asegura haber conocido Sudamérica aquí, ya que cuando vivía en Brasil no tuvo oportunidad de viajar. “Siempre ha habido gran rivalidad entre los brasileños y los argentinos, probablemente por la disputa del fútbol. Aquí he tenido oportunidad de conocer a gente argentina y he descubierto que son maravillosos, algo que jamás hubiera pensado cuando vivía en Brasil”, comenta entre risas.


A diferencia de otras comunidades de inmigrantes, la brasileña no tiene muchas asociaciones que representen o presten servicios a sus compatriotas. Esto se debe al interés que muestran por integrarse en la sociedad española y hacerse invisibles. "Es una comunidad menos articulada pero también hay muchos lugares de encuentro", asegura Menara que nos cuenta que hay toda una movida brasileña donde poder disfrutar desde la gastronomía hasta escuchar música mientras bebemos caipiriña o acudir a discotecas o bares a bailar samba.

Eliana es un perfil de brasileña distinto al de Menara. Trabaja en una empresa de repatriación de cadáveres y preside la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Madrid. Con 20 años de estancia en España y unos hijos españoles criados aquí siente que su corazón está dividido entre Brasil y España. “me gustaría irme a vivir a Brasil con mis padres, que ya son mayores, pero mi descendencia está aquí.”Eliana cree que, a pesar del auge económico y social que está experimentando su país, aún se tiene una imagen muy deteriorada del mismo. "Es cierto que hay desigualdades pero la gente en Brasil está muy cualificada y bien formada y son muy trabajadores”
Vivió en Holanda una temporada, pero afirma que el estilo de vida de los españoles no lo cambia por nada. Asegura que los holandeses son muy cerrados, que no tienen tanta costumbre de invitar a los amigos a casa, algo que si le gusta de España. Para esta brasileña existen cuatro lugares del mundo que uno no debe perderse por su belleza indiscutible: Ámsterdam, Paris, Madrid y Rio de Janeiro. Afirma que pasear por la Gran vía, el Retiro, o contemplar la Puerta de Alcalá es un paraíso.

Lo que le impresionó al llegar a España fue la cantidad de gente mayor que había. En Brasil la estructura de la sociedad es inversa a la española. Allí la natalidad es alta y la mortandad también, por lo que es extraño ver pasear por las calles a tanta gente mayor en buen estado de salud.



Sin duda la capoeira forma parte del panteón de la identidad brasileña, junto con el fútbol, la samba y el carnaval. Tiene su origen en la resistencia de los esclavos afrodescendientes que luchaban contra la esclavitud en el periodo colonial y que adoptaron este modo de expresión como acto para revelarse.

También es un arma muy eficiente de rescate de las clases más desfavorecidas de la sociedad, sirviendo como proyecto de ayuda para sacar de las calles a niños que no encuentran otra salida que la delincuencia.

Eso lo sabe mejor que nadie el Maestro Pantera, el padre de la capoeira en Madrid y pionero en traer esta práctica a la capital española hace ya veinte años. “llegué por casualidad para hacer un casting. Entonces empecé a empaparme de la movida brasileña que había aquí y decidí quedarme. Ahora no puedo marcharme porque tengo una tarea que cumplir”afirma con rotundidad cuando se le pregunta si volvería a Brasil. Esa tarea es la de dejar asentado un Imperio, el Imperio Pantera que ha creado a través de 50 escuelas de Capoeira entre Brasil, España y Hungría. “Quiero asegurarme de que todo está en buenas manos antes de marcharme”.


Lo cierto es que la tendencia a retornar al país de origen es un sentimiento generalizado entre los brasileños, que siguen desde el otro lado del charco los avances y progresos económicos de su país, mientras que ven como España intenta salir de una crisis que se prolonga y que no ofrece las oportunidades que venían buscando.

1 comentario:

  1. Hola Isabel!

    El blog quedó excelente, ¡enhorabuena!
    Aquí me tienes como la seguidora de "maneras de vivir".

    Muchas gracias por la entrevista.
    Un beso y mucha suerte,
    Menara.

    ResponderEliminar